Tartar 66| Restaurantes enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Tartar 66

¿Todavía crees que en el Raval sólo se puede comer Kebabs y fast food? Desde hace unas semanas, el Tartar 66 se suma a la larga lista de restaurantes multifusión del barrio, y lo hace combinando cocina Mediterránea y del Mar Negro. Su propietaria, Zhanna, es DJ de música electrónica y ha decidido abrir el local porque, asegura, en Barcelona se bebe vodka muy malo. ¿Y quién se resiste a un chupito de Russkiy Standart y caviar? Zhanna nació en Kiev (Ucrania) pero lleva 12 años en Barcelona y ya no se conforma con sacar discos de música electrónica; por este motivo acaba de abrir un restaurante para no olvidar su herencia gastronómica. No lo hace sola. La ucraniana ha convencido a su madre Nataliia, profesora de hostelería en su país, para que lleve la cocina del local. El plato estrella, cómo no, es el tartar. Hay seis tipos, desde el cásico steak tartar, al de salmón, de mejillones, o el de rábano, apio y tomate para vegetarianos. El toque eslavo está en los primeros, que llevan nombres difíciles de pronunciar: okroshka (una sopa fría típica de rusia), shopska (ensalada verde con queso), o mousse de aguacate con caviar. Las raciones no son copiosas, así que mejor pedir unos cuantos platos a compartir. Para beber, Zhanna se niega a servir vinos de grandes bodegas en su restaurante. Para solucionarlo, tira de sus amigos de Sexy Wine, una vinacoteca que está a dos calles (C/ Joaquín Costa, 8), que le van cambiando la carta de vinos. Aunque la bebida más preciada del Tartar 66 es el vodka (el que se bebe en Barcelona es muy malo) y para ponerle remedio importa Russkiy Standart y Khortytsia, las dos marcas más famosas para pasar el frío que hace en el Mar Negro. Lo ideal es el chupito de vodka con caviar, aunque si la combinación te asusta puedes optar por un té con ron o por un vino caliente. Zhanna aspira a que el restaurante se convierta en un espacio de artistas, y por eso cada jueves invita algún colega suyo para hablar de arte, sea escritor, vídeo DJ, o el pintor de los cuadros del local (que cambian cada mes). Los sábados a las 20 h hay degustación gratuita de comida eslava.