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Tarambana

Estética vintage con tintes nórdicos para un espacio creado con gusto por su ambiente y sus platos, el café y los cóctels.

Texto: Anna Alfaro

Fotos: Anna Alfaro y Tarambana

 

Café a primera hora, un buen desayuno a media mañana, menú de mediodía, el café de después de comer, merienda con un gran trozo de pastel, cerveza o copa con los amigos y cena para el punto y final a un gran día entorno a la mesa, la mesa del Tarambana.

 

Ubicado en pleno Eixample izquierdo, a pocos pasos de grandes locales de la ciudad como el Morro Fi, el Tarambana surge de la ilusión de dos grandes amigos, amigos de toda la vida, con un mismo sueño. Sueños que todos tenemos y hemos tenido y que a veces… ahí quedan… pero muchas otras, conseguimos materializar. Quim y Joan hicieron realidad su sueño en diciembre de 2013 cuando inauguraron su Bar Tarambana.

 

Con una estética industrial vintage y con tintes nórdicos, los propietarios, con mucho gusto y sentido por la decoración y el interiorismo, escogieron ellos mismos este local perfectamente localizado en Comte Borrell 148, entre las calles Diputació y Consell de Cent, e hicieron del lugar, un local amplio, luminoso, cómodo y tranquilo, en el que desear pasar horas leyendo, tomando cafés, comiendo y disfrutando de sus rincones, con detalles que pueden hacer sentir como en casa a cualquira. Piezas originales y auténticas tomadas de antiguas masias de sus propios abuelos, recuperadas y recicladas de la calle, de espacios abandonados… Un espacio diáfano, de grandes ventanales, y en finca regia (con toda la historia que algo así siempre aporta a cualquier local o vivienda).

 

 

Pudiendo acudir en cualquier momento para “hacer lo que quieras, cuando quieras”, en Tarambana se sirven desayunos, vermut, comida, merienda, cena y copas. Platos de la carta, tapas de fin de semana, y siempre materia prima de calidad. Su plato estrella: las “tostes”, variadas para que todos los paladares encuentren la suya. Ensaladas, tablas y surtidos de quesos y embutidos además de las propuestas de cada temporada.

 

La guinda final: un gran abanico de cócteles y gintónics. Con esta variedad y la tranquilidad y estética del lugar, el Tarambana, termina siendo un lugar para todos. Un sitio que gusta y atrae a familias, jóvenes, parejas, grupos de amigos y gente mayor. Jóvenes que deciden acudir por la mañana a trabajar y aprovechar la luz que penetra por sus grandes ventanales; amigos que se reunen para el café o la cerveza de la tarde, vermuts de fin de semana... O menú de mediodía si estás cerca de tu oficina.

 

 

¿Y por qué “Tarambana”? “Cosas de niños”, comentan. Cosas de niños y de abuelas. Así es como ellas les llamaban de pequeños, “tarambanes”. Sin una traducción demasiado ajustada a su significado verdadero en catalán, vendría a ser algo así como “alocados”. Un nombre y un local que representa lo que ellos son y han querido compartir con su público.