Pitarra| Restaurantes enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Pitarra

Avinyó, 56 (Gòtic-Born). T. 93 301 16 47. Coc. catalana de mercat. Temporada de caça i bolets. Ab. de 13-16 h. y de 20-23 h. Cerr. dom. y fes. noches. (36-42 €).

Una placa institucional colocada frente al restaurante nos recuerda que estamos ante un establecimiento centenario. Una realidad poco frecuente en una ciudad con marcada tendencia a destruir su pasado, que debe provocar una reacción de admiración colectiva hacia un establecimiento en el que las fotografías que decoran las paredes son la mejor muestra de que aún queda sentido común en la ciudad de los prodigios. La casa del que fue padre del teatro catalán, Frederic Soler ‘Pitarra’, fue refugio de actores y escritores. Previamente había sido el restaurante Sogas, cuyo paso a manos de los hermanos Roig dio lugar a una recuperación del espacio que nos lleva, ahora, a disfrutar de colecciones de fotos de época y de la obra de muchos pintores que conservan el ritual de ir a comer a Pitarra. Los hermanos Roig, Jaume en la sala y Marc en la cocina, cuentan ahora con una nueva generación que repite este esquema y que potencia un recetario en el que la tradición culinaria catalana tiene el contrapunto de platos más actuales. Si un carpaccio de gambas con coulis de tomates, las cazuelas de arroz con bogavante, la dorada entera a la manera de Donosti, o los filetes salseados de distintas maneras son un esquema básico para disfrutar en Pitarra, este cronista no puede olvidar que en la cocina Marc Roig y su hijo ahuman el salmón y la pechuga de pato dándoles un gusto muy peculiar (la textura del magret ahumado tiene un punto intermedio entre el jamón y la cecina que lo hace delicioso). La complejidad de los platos de caza, la perdiz entera rellena de ceps y foie, el rable de liebre, la becada, el faisán o el civet de liebre al aroma de chocolate, que he elegido y recomiendo, tienen como contrapunto los sencillos calamares a la plancha o el suquet de lubina, que junto con los arroces, forman un cuerpo de doctrina culinaria que dará larga vida a un restaurante fundado en 1890. La nueva generación de la familia Roig deja sentir su presencia en una carta de postres puesta al día con helados de leche de almendras con sorbete de mandarinas de Soller y crema de maracuyá, entre otros.