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Fastvinic

Fastvínic es el pionero en recuperar el arte del bocata, colocándolo en parámetros gustativos del siglo XXI.

Un bocata puede ser una suma de sabores con calidad gastronómica, o una masa de serrín con algo dentro. Fastvínic es el pionero en recuperar el arte del bocata, colocándolo en parámetros gustativos del siglo XXI.

 

Para conseguir esta imagen, el propietario de este espacio, el señor Sergi Ferrer-Salat, encargó al diseñador del colindante Monvínic, Alfons Tost, un proyecto en el que se recogen todos los valores ecológicos que Ferrer-Salat quería imponer en esta novísima casa del bocata con pedigrí.

 

El resultado vale la pena, tanto por el diseño, potenciado por los taburetes ergonómicos, que son cosa de míster Willis, el marido de Stella McCartney, o por una cocina a la vista, en la que se prepara una larga serie de bocadillos de pan de verdad, es decir de pan elaborado en los hornos de mayor prestigio de la ciudad, desde Baluard al Forn de la Trinitat.

 

Sabiendo que dentro de este mensaje los celíacos van a encontrar, por fin, el bocata sin gluten, hay que prestar atención a la oferta visual, en variación diaria, fundamentada en ingredientes ecológicos, fruto de explotaciones agrícolas respetuosas con el medio, las mismas que proveen los fogones de Monvínic. El chef Sergi de Meià fue el primer supervisor de unos bocatas que elaboran Fernando Verdelago y Gerardo Amigo. Ahora, tras cinco años consolidando una oferta gastronómica fundamentada en el producto estacional y de proximidad, Guillem Oliva releva a de Meià como nuevo jefe de cocina, incorporándose a Monvínic y Fastvínic tras una dilatada e intensa experiencia culinaria, que se remonta a su época en Can Fabes junto a Santi Santamaria, y  prosigue con su exitosa creación del hotel y restaurante Can Carreras

 

En mi visita a esta bocadillería eco-sostenible tenía la información previa, gracias al chef y a César Cánovas, el somelier de Monvínic, de cuáles eran los bocatas y los vinos indispensables. El de trucha, el de bull negro, el de cochinillo, que en mi caso fue de excelente porchetta, o el suntuoso de perdiz a la vinagreta, son un grupo de propuestas novedosas que hay que combinar con otros mini bocadillos o sándwiches. Bajo el calor de julio, un gazpacho bien hecho es una entrada compatible con los panes.

 

Paralelamente, como Fastvínic funciona bajo criterios de autoservicio, se nos da una tarjeta electrónica, que una vez cargada con los euros oportunos nos sirve para la elección del vino, dentro de una gama amplia guardada en expendedores de lucido diseño. Es cuestión de tomar el vaso de cristal y servirse. Miquel Sen