Cornelia & Co| Restaurantes enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Cornelia & Co

Un diseño cuidadísimo, que recuerda algunos establecimientos de Londres en los que se puede comer y comprar, define el atractivo de este local que gira a partir de dos ejes, que conducen a una parte central de amplias proporciones. Es el lugar para investigar y luego comprar lo que nos llevaremos a casa. Al margen de entender Cornelia & Co como un colmado sorprendente, la utilización de este espacio como soporte de aventuras gastronómicas parte de un horario amplísimo, de los que dan juego para comer, vermutear o tapear a cualquier hora. De hecho la oferta tiene mucho que ver con todo aquello que se vende en Cornelia, por ejemplo las ostras, dentro del capítulo marisquería. Son ostras gallegas, sabrosas y suaves, que han sustituido a las francesas, que pedí en mi primera visita. Tras ellas he leído atentamente una oferta en la que hay mucho para elegir, siempre en tamaño algo reducido. Una opción son las patatas bravas, de picante matizado, el jamón ibérico, a precio de jamón, unas alcachofas fritas muy recomendables, alternativa, o no, a un amplio surtido de platos inspirados en la cocina japonesa, hosomakis con alga nori, nighiris de atún, langostino, salmón o el uramaki en variación diaria. Paralelamente a este recetario de la esbeltez, un poderoso surtido de hamburguesas, hamburguesas con todo, es decir incluso con tomate, beicon, huevo frito y patatas, es un punto de apoyo para los jóvenes con apetito feroz. Si optamos por un menú carnívoro en fórmula chuletón, la pieza de buey alemán de 400 g da para dos personas. Asimismo la tagliata de ternera a la Toscana, con rúcula y parmesano es una agradable propuesta. Antes de llegar al capítulo de postres (tarta de limón y merengue, tiramisú...) vale la pena probar parte del amplio surtido de quesos que tiene Cornelia a la vista del gastrónomo itinerante. POR MIQUEL SEN.