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Cometacinc

Más allá de apodada cocina de mercado, el local del barrio gótico despliega sus especialidades de ceviche, con múltiples variedades.

Texto: Anna Tomàs

Fotos: Cometacinc

 

Cuando hablamos de un cometa, muchos pensamos en un cuerpo celeste. Sin embargo, si digo Cometa en versión gastronómica la gente tiende a pensar en el delicioso restaurant de bocadillos y zumos naturales ubicado en Sant Antoni. Ahora bien, ¿y si digo Cometa y ceviche? Sí, el ceviche es posiblemente el plato más representativo de la gastronomía peruana. Un par de ejemplos ilustran perfectamente la importancia de esta comida en ese país sudamericano. En el año 2004 el ceviche fue declarado por el Instituto Nacional de Cultura (INC) como Patrimonio Cultural de la Nación, al ser considerado uno de los principales platos del Perú. Pero aún hay más,  en 2008 se instituyó el 28 de junio de cada año como el “Día del ceviche” en todo el país.

 

Y vuelvo a la carga, porque a mí, si me dicen cometa, y ahí es donde pretendo tatuar, junto a un número, mi tesis, pienso en: Cometacinc, el restaurante en la calle Cometa (no el otro), a pocos pasos de la parada de metro Jaume I. Con casi dos décadas a sus espaldas, este restaurante fue uno de los pioneros en esa etiqueta de cocina de mercado (que me pregunto qué significa realmente hoy en día). Todo procedía de la Boquería y ofrecían, al igual que ahora, una excelente relación calidad/precio, y lo digo porque hay mucha Estrella Michelin que no llega a su altura.

 

Y otro salto en este “elige tu aventura” con un final marcado y único.  ¿Qué es el ceviche? Se trata de un plato de pescado o mariscos crudos cortados en trozos y que lleva jugo de limón, cebolla picada, ají y sal. Según las zonas del país se presenta con diversos acompañamientos.

 

Así se vive en Perú, pero en España y en Barcelona abunda sólo el de corvina salvaje, ya sea macerado, o incluso ahumado. Sin embargo, y como ocurre en los restaurantes sí, de mercado, en Lima, se puede preparar con cualquier tipo de pescado y ahí está su gracia. Uno pide el “ceviche del día” y puede ser de atún, de pez mantequilla, de calamar, de conchas negras o de pulpo.

 

 

La ecuación: un restaurante, uno sólo, en toda Barcelona que, entre otras delicias, nos ofrezca el ceviche del día preparado estelarmente y a un precio de menos de 12 euros. Voilà: el Cometacinc. Y encima, no lo anuncian, en la carta sólo pone ceviche del día. ¿De qué es, entonces? Podemos preguntarle a Javier Hernández, el propietario, o a otros camareros. ¿Habrá dos opciones? Seguro que sí. Nueva etiqueta: “plato marino”.

 

Este restaurante ubicado en el Gótico, con una decoración sublime de madera, techos altos con un altillo incluido y una acústica inmejorable, se hace ideal para todo tipo de encuentros. Y no sólo eso, ahora incluso también cuentan con menú de mediodía.

 

Y una novedad más: al frente de la cocina está desde hace un par de meses el chef Andrés Huerta, que proviene de establecimientos como el Coure (de Albert Ventura), o el Vía Veneto, y que ha creado una carta absolutamente nueva pero manteniendo la filosofía del Cometacinc: cocina para deleitar el paladar con nuevos sabores y combinaciones, sin filigranas pero honesta y muy cosmopolita.

 

Además del ceviche, no se pierdan el steak tartar, el mar y montaña de pollo con cigalas y el pescado de lonja con tallarines de calabacín y chop suey.

 

 

Pero bueno, llega el verano y, aparte del ceviche, nos apetece más comida sana, fresca y crujiente.

 

Aquí son los reyes del verde también. En la carta siempre hay dos ensaladas aseguradas. Golosina fija es la “Del huerto”, con escarola, brotes mezclum con el delicioso lollo rosso (nombre con el cual los italianos denominan a la lechuga rizada), nueces garrapiñadas, quesos de cabra y una vinagreta, lo siento (o no) top secret. Para los amantes del buen tomate, de aquel siciliano lleno de fuerza y carne, hay la ensalada a base de tomate de temporada, raff, corazón de buey, cebollas tiernas, ajo negro, fresas y pimiento rojo horneado.

 

Pero si os dejáis caer (¡es una orden!) por este magnífico restaurante, seguramente os encontraréis con otras ensaladas fuera de carta, como una con salmón escabechado por ellos mismos, calamares de playa, berberechos y vinagreta de limón. El pasado Sant Jordi, tiempo de floración, sorprendían con una ensalada de flores y frutas. ¿Quién duda aún que las flores sean comestibles? Y, ¿quién duda que el ceviche pueda dar tanto de sí? Sudamérica tiene su sede en este restaurante y para quienes todavía duden: el ceviche es ahora uno de los grandes hashtags… Modernos, clásicos o gente con ansia curiosa, no dejéis de ir. Porque entonces os uniréis a una de mis frases gastronómicas favoritas: “a mí me daban dos”.