Casa Uriarte| Restaurantes enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Casa Uriarte

En esta casa la primera ley que respeta el chef es la búsqueda del mejor producto. La prueba, la calidad del cochinillo o la del cordero, un lechazo proveniente de Burgos, exactamente de Sotillo de la Ribera. Un horno de asar de ladrillo y el buen ojo del asador hacen el resto. La segunda ley sería un tratamiento culinario en el que no se busca el sabor sorprendente, sino la sorpresa del buen sabor. Para conseguirlo la cocina mantiene un buen ritmo, desde los aperitivos, con un jamón ibérico notable, a los langostinos cocidos, sencillos. Seguidores de los esquemas gastronómicos vasco-navarros, en Casa Uriarte encontraremos los chipirones en su tinta, una referencia que probé últimamente con satisfacción, o el revoltillo de ajos tiernos con gambitas. Como las brasas de un asador son una de las armas culinarias de este establecimiento, el chuletón de buey de 500 g puede pedirse laminado, para dos personas. En mi última visita, tras la chistorra y la morcilla de arroz, he pedido las yemas de espárragos, que no están siempre en la carta, porque una yema de esta categoría es algo más que un espárrago navarro. En Casa Uriarte las sirven con una cocción muy precisa, acompañadas por un aliño de aceite de oliva virgen y vinagre reducido, más una yema de huevo servida tibia. En el siguiente plato he vuelto a pasearme palatalmente por las huertas de la Ribera de Ebro a partir de unas pochas servidas con cuidada textura, sin que quedaran derrotadas por una cocción excesiva, acompañadas por un bacalao a la brasa y guindillas verdes. Plato tradicional, sabroso y sin trampas. Dando por supuesto que la lubina y la merluza son de primera, sabiendo que el bacalao al pil pil sólo se prepara los jueves, me he decidido por un plato de carne que responde a la fina culinaria clásica de Pere Marco, unas notables carrilleras de ternera, salseadas con maestría, más una guarnición de puré de patata excelente. Tras unas carrillas de este orden, se imponen los postres típicos de Casa Uriarte, penúltimo reducto donde preparan crêpes Suzette. POR MIQUEL SEN