Café Restaurant Reñé| Restaurantes enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Café Restaurant Reñé

Un bistró con aires modernistas donde dejarse seducir por el ambiente íntimo y la excelente variedad de platos mediterráneos.

Texto: Albert Fernández

 

El Café-Bar Restaurant Reñé es un nuevo espacio singular en el corazón del Eixample. Ubicado en un edificio emblemático de la ciudad, que albergó durante noventa años la popular Pasteleria Reñé y anteriormente una fábrica de confitería y bombones, Reñé mantiene aquella espectacular fachada modernista, que es ya patrimonio de la ciudad, y conserva la elegancia y el encanto centenario gracias a sus espectaculares vitrinas originales, la madera de su interior y la barra de mármol que preside la entrada al local. 

 

Desde el mismo momento en que entramos en el Restaurant Reñé, nos damos cuenta que es un sitio donde todo va a ir bien. La decoración de vitrinas y espejos, las lámparas ofreciendo una media luz adecuada, más el hilo de música tenue pero distinguible, y la acústica adecuada, logran que el clima de su salón sea íntimo, lo visitemos de día o de noche. 

 

 

Lo vivido en Café-Bar Restaurant Reñé va más allá de la experiencia concreta que ahora relatamos relamiéndonos, pues las posibilidades de disfrute aquí son infinitas y variadas, en una carta que prácticamente nos obliga a volver con la pareja, los amigos o en alguna cita familiar. Cualquier excusa es buena. 

 

Mientras leemos esa carta hábilmente escrita, con descripciones que procuran un aire familiar a cada propuesta, dejando claro que todos los platos salen por orden de cocción, nos sirven unas olivas con aliñado propio, con una cebolla macerada y picada que le dan una textura y un sabor que se podrían patentar. También disfrutamos de una copa de un vino ecológico muy aromático, que nos predispone de veras para lo que vendrá. 

 

El primer plato que probamos es una delicia de temporada, farcellets de gambas con una sopa muy especiosa. La idea es mezclarlo, aunque vale la pena probarlo antes por separado y experimentar después el gran logro de la mezcla de tactos y sabores en el paladar.

 

El bacalao con ensalada de lentejas y pimietos del piquillo, finos y rojos, despierta los sentidos al más despistado. El bacalao es tan meloso como cabría esperar, y se sirve gloriosamente embebido en una capa de salsa densa, la grasa convertida en caricia. La combinación resulta fabulosa: la textura salpicada de las lentejas, unida a la suavidad del pescado, más su punto salado, y la acidez del pimiento, producen fuegos artificiales en el paladar. 

 

Por si todo esto fuera poco, es el propio chef Moisés Ibarra es quien enciende una rama sobre el plato, trayendo el aroma de sarmiento, del campo, del pueblo. El estímulo es imbatible. 
 

 

Aprovechamos para charlar sobre la verdadera esencia de su cocina, que está un poco más allá (¿o debería decir más acá?) del pasado de Ibarra en escuelas de cocina tan prestigiosas como Hoffman o Alan Ducasse. Precisamente, el ideario de Ibarra para Restaurant Reñé consiste en basarlo todo en la proximidad, el instinto unido al recuerdo e impulsado por una creatividad nueva. Por eso en Reñé todo lo que se sirve es tan disfrutable: la chispa de inspiración de Ibarra deriva en cocina mediterránea de gran calidad, que conjuga a la perfección tradición e innovación, primando los productos de proximidad, frescos y de temporada.

 

Como plato principal, no nos podemos negar a un arroz, una de las especialidades de Reñé. 'Arrós brut amb sípia i carxofes' es el nombre de un plato tan espectacular de ver, como de degustar o de contar. El sofrito aguanta hasta 8 horas, sin limpiar, porque no hace falta. En Reñé lo sirven en la cazuela, para que el cliente disfrute y lo coma en el plato o directamente del recipiente de metal, al gusto.

 

Llegado el momento de los postres, nos podemos atrever con el estudio de la manzana Granny Smith en texturas, una experiencia genuina de las manos del chef, creador de apuestas como el Eton Mess, que también encontramos en la carta; aunque no vamos a decir que la copa de helados de turrón, nata y vanilla con baño de café no nos colmara, porque es un postre concebido como fiesta, que a la vez nos sirve para hacer el café.

 

Su mezcla de temperaturas y el ligero dolor de cabeza que nos invade cuando el diente entra en contacto con helado, vuelven esa copa el clímax perfecto de un banquete incomparable en Café-Bar Restaurant Reñé. Un banquete de los que repetiríamos y repetiremos, todas las veces que haga falta.