Bonanova| Restaurantes enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Bonanova

De la misma manera que en París existen restaurantes y brasseries de culto, dado su diseño e historia, en Barcelona el restaurante Bonanova permite establecer un paralelismo. Su origen se remonta al año 1.900, cuando el barrio de la Bonanova se reducía a la iglesia y a unas pocas casas que dieron nombre a la calle donde se encuentra este establecimiento, Sant Gervasi de Cassoles, por lo de casas solas, aisladas. El centro vital de las mismas era un casino, con unos billares en los que se entretenían los barceloneses que veraneaban a media montaña del Tibidabo. Los billares y las infinitas partidas de cartas y de dominó dieron lugar a los motes por los que aún se conoce el restaurante Bonanova; el casinet o Los Billares. En la actualidad mantiene su carácter modernista, potenciado por la inteligente restauración que llevó a cabo el equipo del interiorista Bigas. Perfecto ambiente que sorprenderá a aquellos comensales que no conozcan este espacio, con terraza interior, tranquila, íntima. La carta de Bonanova se mantiene fiel a la idea de la familia Herrero, la saga responsable de una cocina en la que prima el producto y la cocción sencilla. En la búsqueda de la buena materia prima los Herrero compran lo mejor en La Boqueria y de su pueblo de Teruel. De esta geografía son las trufas y las nueces de los nogales familiares de Olba, mientras que con la carne han realizado un cambio positivo, preparando a las brasas buenos cortes de ternera Morucha de Salamanca. El primer contacto con unos ingredientes que han bajado de precio, lo que se deja notar agradablemente en nuestra factura, son los tomates raf. Sencilla ensalada de tomate y atún que tendrá continuidad en la carta de verano, cuando los raf dejen paso a los rojos tomates de julio. Un solo espárrago de gran calibre, un perico recién cocido, fue una aproximación a la primavera. De momento estos pericos son peruanos y a partir de Semana Santa se sustituirán por los de proximidad. Buena textura y aliño sencillo, aceite, vinagre y sal de escama. Como ya he señalado, la gran novedad del restaurante Bonanova es haber bajado sus precios, ajustándolos al mundo real. Por esta razón he seguido pidiendo platos que mantienen la calidad de siempre, pero no los precios que se pedían hace unos años. Al margen de los pescados, que valen lo que toca, la carta ofrecía una buena y económica ración de alubias blancas, oreja y morro de cerdo, un señor plato de cuchara. Seguidamente he pedido unos minúsculos guisantes salteados con jamón de excelente sabor. Cuadraban perfectamente con el cava Cinta Púrpura de Juvé & Camps que planteó el somelier Lluís Córdoba. Continué con dos platos que se situaban sobre los 10 €. Primero un trinchado de col sin patata, con abundante aporte de los productos básicos del cerdo. Un plato sabroso, con el color y la textura característicos. Luego me han servido otra receta de fonda, de casino antiguo, los sesos rebozados, bien fritos sin punta de aceite. El postre ha sido otro de los clásicos de Bonanova, un helado de mató, nueces y miel, estas últimas del pueblo turolense de la familia Herrero. POR MIQUEL SEN

Bonanova

Sant Gervasi de Cassoles 103

93 417 10 33

Barcelona


Horario: Ab. de 13.30-15.30 y de 21-23.30. Dom, 13.30-15.30 h.

Especialidad: De mercado