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Barraca

Con el chef Xavier Pellicer al frente, el arroz, artesanal, del Delta de l'Ebre, es el evidente protagonista de la carta del Barraca.

'Al barrio, lo que es del barrio' podría ser un buen eslógan para esta nueva arrocería de la Barceloneta, pues toda ella rinde homenaje al espíritu de la zona en la que se ha instalado. Comenzando por el nombre, que hace referencia a lo que poblaba la Barceloneta de principios de siglo, barracas y chiringuitos sin el glamour venidero pero con un encanto que la llevó a lo que es ahora.

 

También se rinde al barrio el interiorismo del local, marinero, amable, sobrio, tanto en la pequeña planta baja con barra y cuatro mesitas como en el primer piso de grandes ventanales que no piensa en competir con la abrumadora panorámica del mar que tiene en frente. Y en último lugar, y más importante, la propuesta gastronómica, una propuesta que bebe de dos fuentes: Xavier Pellicer, el reconocido chef hasta principios de año al frente de Can Fabes, que ha diseñado la carta y dirige la cocina; y el empresario Guido Weinberg, propietario del anexo Woki Organic Market.

 

¿Puntos en común? La estricta búsqueda de la calidad de los ingredientes, casi en su totalidad ecológicos y de proximidad, algo que ha caracterizado tanto a la cadena de restaurantes-mercado como al mismo Xavier Pellicer, y que marca la diferencia con muchas ofertas de la zona. El arroz, artesanal, del Delta de l'Ebre, es el evidente protagonista de la carta del Barraca. Seis arroces en total, siempre para dos personas, que van desde paellas (marinera, de arroz con verduras ecológicas…) a arroces a banda con navajas a la plancha o el todo terreno con alcachofas, sepia, salchichas y marisco. Como alternativa, o complemento, cada día se ofrece un pescado de lonja al gusto y un suquet, siempre según mercado, además de ensaladas y varios platos para picar, como calamares a la andaluza, mejillones con tomate confitado o los estupendos buñuelos de bacalao. Está, por cierto, casi prohibido marchar sin probar uno de los postres, fresas (naturales, confitadas, en sorbete y en zumo) con nata o baba al ron con tartar de piña y leche de coco, por ejemplo.