Smoll Bar| La noche enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona

Smoll Bar

Una estrecha entrada en una calle no muy concurrida da paso a uno de los bares de copas con más encanto de todo el Gòtic. El Smoll Bar, como su nombre indica, es un local de pequeñas dimensiones, pero de gran gusto tanto en decoración como por sus cócteles y su trato a la clientela. Regentado por un amante de lo vintage, este bar está completamente decorado con piezas de los años 50, 60 y 70 que s

Una estrecha entrada en una calle no muy concurrida da paso a uno de los bares de copas con más encanto de todo el Gòtic. El Smoll Bar, como su nombre indica, es un local de pequeñas dimensiones, pero de gran gusto tanto en decoración como por sus cócteles y su trato a la clientela. Regentado por un amante de lo vintage, este bar está completamente decorado con piezas de los años 50, 60 y 70 que su dueño va encontrando en los diferentes mercadillos y almacenes que visita. Y decimos ‘va encontrando’ porque la decoración del Smoll está en constante renovación. Y es que allí todo está en venta: los espejos, las lámparas, los sillones e incluso los vasos… si un cliente se encapricha de algo, se lo puede llevar a casa (previo pago, eso sí). Por tanto, el Smoll Bar va cambiando constantemente de aspecto, lo único que no varía es su buen gusto por las copas, elaboradas con mucho mimo. La especialidad de la casa son los mojitos, pero en la carta no faltan desde los cócteles más tradicionales (caipirinha, caipiroska, piña colada, Manhattan, cosmopolitan...), hasta los menos conocidos o más selectos, como el margarita de sandía. Otro de los aspectos interesantes del local es que sus reducidas dimensiones le confieren un aire íntimo, y hacen que conocer gente nueva e interesante sea algo habitual. Y a todo aquel que se adentre a tomar una copa en el Smoll Bar, le sobrevendrá un regalo inesperado: el Kalashnikov. Se trata de un chupito con el que se obsequia al cliente. La receta proviene de una femme fatale alemana, amiga del dueño del bar, que llamaba a esta bebida ‘el elixir de los pobres’. El Kalashnikov está compuesto de vodka frío, que debe beberse después de masticar un trozo de limón cubierto de café y azúcar. POR MAITE FERNÁNDEZ

Smoll Bar

Comtessa de Sobradiel 9


Horario: Ab. De 21.30 a 2.30 h. Sáb-dom. de 21.30 a 3 h

Categoría: Bares y pubs