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La Roma escondida

La città eterna sigue enamorando día tras día a los miles de turistas que se acercan a descubrirla más allá de las guías.

Te propongo algo. Que me acompañes. Que me acompañes a un lugar, cómo decirte... Mágico, encantador y, por supuesto, con mucha historia. Con trasiego durante el día y un poco menos durante la noche. Donde se detiene el tiempo, se mezclan tradiciones y aromas con colores. Te propongo que me acompañes a Roma.

 

 

 

Texto: Laura Arenas

 

 

LA ROMA ESCONDIDA

 

 

 

1. Pompi, il regno del Tiramisù

 

 

Lo llaman “El Reino del Tiramisù”, pero una que es muy golosa lo llama simplemente “El Reino”, sin más aditivos. Pompi es una cafetería, heladería y pastelería que ha sabido desarrollar y modernizar como nadie la receta del tiramisú. Los hay de fresa, de chocolate, de plátano, de pistacho, de mango, de piña y un largo etcétera. Situado en Via Albalonga, no tiene pérdida, se huele desde el Coliseo. Nada mejor que un tiramisù para empezar el día.

 

 

2. La vida y la simpatía de Trastévere

 

 

Este barrio juega constantemente con luces y sombras, la ropa, colgada de sus balcones, sus calles estrechas, los colores de sus viviendas, la vida en la calle y la simpatía de los que viven en este barrio harán que os quedéis prendados de este pequeño lugar separado por el río Tiber. Os recomiendo que cuando el hambre apriete os acerquéis a Trattoria Da Lucia, un lugar acogedor y muy tranquilo donde la elaboración casera se nota en todos los platos de la carta, sin que por ello os acabe doliendo el bolsillo.

 

 

3. Campo dei Fiori, pura energía

 

 

Inconscientemente cuando pisas esta plaza suena en la mente “Voglio vivere cosi". Igual que en la canción de Ferruccio Tagliavini, aquí se palpa la alegría, la energía. La plaza de las flores no descansa. Todas las mañanas se monta un mercado con puestos de fruta fresca, verduras, flores, quesos, prosciutto, etc. Y, por la noche, el bullicio de sus terrazas te invitan a tomarte “la última”.

 

 

4. El Jardín de los Naranjos y “O sole mio

 

 

"Quanno fa notte e 'o sole se ne scenne, me vene quase 'na malincunia" ["Cuando llega la noche y el sol ha bajado, empiezo a sentir la melancolía"]. A Carruso le entraba la melancolía cuando el sol descendía, aunque seguramente eso se debe a que no vio el atardecer desde el Jardín de los Naranjos. Se trata de un espectáculo de colores que solo esta ciudad podía ofrecer. 

 

La familia Savelli construyó en el siglo XIV su castillo en la colina del Aventino. Ahí, entre sus murallas medievales que ahora rodean el Parque Savello, conocido como el Jardín de los Naranjos, encontraréis un pequeño jardín con un mirador que da directamente al río Tiber. Una forma ideal para maravillarse de la espléndida Roma con vistas a la  Basílica de San Pedro. 

 

 

 

5. Silvia, Marcello y Fellini

 

 

Fellini tuvo el poder de convertir a Anita Ekberg en un icono y a La Fontana di Trevi en una parada obligatoria para todos aquellos que nos acercamos a la città eterna. La fuente es uno de los puntos más turísticos de la ciudad, pero sin embargo es cierto que su magia se nota en cada rincón de la Piazza que lleva el mismo nombre. Os recomiendo que si queréis disfrutarlo más aún, lo visitéis de madrugada, tiene un encanto especial. Y quien sabe quizás cae un “Marcello, Marcello come here".