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  • Góndolas en Venecia
03/06/2013

Venecia y Florencia, cruzando otros puentes

Estas dos ciudades de postal piden ser exploradas más allá del patrimonio artístico que las ha colocado entre las más visitadas del mundo para encontrar otro tipo de lazos que doblan su interés de cara al visitante.

Texto: Sergi Garcia

 

Estas dos ciudades de postal piden ser exploradas más allá del patrimonio artístico que las ha colocado entre las más visitadas del mundo para encontrar otro tipo de lazos que doblan su interés de cara al visitante.

 

 

Venecia y Florencia, Florencia y Venecia... seguramente las dos ciudades más pintorescas de Italia, no sólo tienen en común la latitud, el agua entre sus calles, la omnipresencia de helados y pizzas, y la ratio de obras de arte por metro cuadrado.

Hay un no-se-qué en las grandes plazas, en los mercados de las mañanas, en la gente que responde en casi español al casi italiano, y eso las hace especialmente amables, raramente atemporales. Sin osar desentrañar ese íntimo parentesco, vamos a pasearnos por algunos adoquines de ambas urbes que recomendamos pensando en un viaje, dure lo que dure, corto.

 

 

VENECIA AL AIRE LIBRE

 

A toda ciudad con canales se le suele llamar 'la Venecia' de tal sitio; no sé si con eso queda claro que hay que ver la original italiana para apreciar lo sucedáneo del resto. Si no se dispone de mucho tiempo, un consejo: seleccionar bien los museos que se quieren ver para no perderse el paseo, que es el mejor de todos.

Perderse por las –algo parecido a– calles de Venecia no solamente es fácil, es obligatorio, y hay que hacerlo con calma, atendiendo a los infinitos detalles que sorprenden una y otra vez al foráneo. Dicho esto, tampoco es prudente perderse los emblemas que pueblan toda postal veneciana de quiosco. Sí o sí hay que dejarse caer por la Piazza San Marco –la única plaza, al resto se les llama campo–, de cara al mar, lugar de la Basílica de San Marco (entrada gratuita, 4€ la visita al museo y la parte superior), el Campanille de 92 metros de altura (8€ para llegar a la cima) y el Palazzo Ducale, dentro del cual se encuentra la histórica Sala del Maggior Consiglio (16 €). Hay que acercarse también al icónico Ponte di Rialto, por supuesto, aunque vale mucho la pena seguir el canal en dirección sur hasta llegar al Ponte dell'Academia, más mirador que mirado, que conecta el barrio antiguo de San Marco con el Dorsoduro, sede oficial de la vida universitaria, bares pintorescos, colmados auténticos y reverso del cartón-piedra que la masificación turística genera.

 

San Giorgio Maggiore

Como pasa con la propia Venecia, parece mentira que una islita pueda acumular tanto patrimonio artístico. A tres minutos en vaporetto (Actv línea 2) se reúnen la iglesia de San Giorgio Maggiore y el complejo monástico de la Fundación Giorgio Cini. Allí, además del refractorio, se encuentra la Biblioteca Italiana de la Historia del Arte, preciosa más allá del contenido. www.cini.it

 

 

FLORENCIA MÁS ALLÁ DEL MÁRMOL

 

Bien, vamos a pasarles rápidamente el protocolario repaso de los archiconocidos, imprescindibles, puntos de interés florentinos. Que no se diga que eludimos el pintoresco Ponte Vecchio, el más emblemático de los lazos entre orilla y orilla del río Arno, poblado exclusivamente de joyerías por un decreto de Fernando I que perdura de facto hasta hoy, además de unas vistas de privilegio. Ni, claro está, la majestuosa Cattedrale di Santa Maria di Fiore, más conocida como Duomo, cuya cúpula emboba desde fuera y desde dentro (3€ la entrada). O la Galería dell'Academia, con el famoso David de Michelangelo, o la Galería Uffizzi, anfitriona de piedras de toque de la Historia del Arte como "El Nacimiento de Venus" y "La primavera" de Botticelli, "La anunciación" de Leonardo Da Vinci o la "Sagrada Familia con San Giovannino" de Miguel Ángel (6,50€ la entrada en ambas, cierran los lunes).

 

Pero hay más en Firenze. No sólo más monumentos, que también, ya sea repartidos por los inmensos Jardines di Boboli (7€), detrás del Palazzo Pitti, que alberga tres galerías, o en la Basilica di Santa Croce. Allí yacen los restos de Michelangelo y Galileo –¿sabían que el segundo nació el día que murió el primero?– entre otros ilustres. Es justamente alrededor de ese templo que se concentra la salsa florentina: enotecas (Boccadamma. Piazza Santa Croce 25/26), tiendas de discos (Data Records 93, Via dei Neri 15), galerías de arte (no renacentista) y restaurantes donde, para entendernos, comen los florentinos.

 

La Luz de Siena

A escasos 50 km. –hora y cuarto en bus– de Florencia se encuentra la otra perla de la Toscana, privilegiada con uno de los atardeceres más bellos que pueden verse. El Duomo, la Piazza del Campo, Santa Maria de la Scala, el Oratorio di San Bernardino, el Convento di San Francesco... Una excursión más que justificada. sienamobilita.it

 

 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

 

Cómo llegar: La aerolínea Vueling cuenta con vuelos directos tanto a Venecia como a Florencia, en los dos casos con frecuencia diaria de ida y de vuelta. Tanto en el aeropuerto de Marco Polo (Venecia) como el de Firenze (Florencia), parten buses directos al centro de cada ciudad cada pocos minutos. www.vueling.es

 

Dónde dormir: Frente el Gran Canal, el NH Venecia (Corte dell'Albero, 3878/A) combina ubicación y comodidad. El Monna Lisa de Florencia (Borgo Pinti, 27), más que un hotel es prácticamente un museo: un antiguo convento lleno de piezas de arte, una de las cuales es su precioso jardín interior. nh-hotels.it / monnalisa.it

 

Dónde comer: En Venecia, Vinovino (P. delle Veste, 2007/A) es uno de los pocos restaurantes céntricos dónde pedir rissotto di pesce no es una temeridad económica. Y en Florencia, Baldovino (San Giuseppe 22) ofrece menú, tablas de embutidos y quesos, focaccias y pizzas... de verdad. anticomartini.com / baldovino.com