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Fábrica Moritz

¿Qué se cuece en Sant Antoni?

En los últimos años este popular barrio de l'Eixample ha enriquecido exponencialmente su oferta gastronómica y su dinamismo.

En los últimos años este popular barrio de l'Eixample ha enriquecido exponencialmente su oferta gastronómica gracias a la incorporación de nuevos locales y al resurgimiento de los de toda la vida. Clásicos y recién llegados conforman un sugerente mapa gastronómico que atrae a aficionados a la buena mesa de toda la ciudad.

 

En Sant Antoni siempre se ha comido bien. La presencia del mercado municipal más grande de Barcelona desde 1882 ha garantizado el abastecimiento de alimentos frescos tanto para vecinos como para los numerosos bares, bodegas y restaurantes del barrio, muchos de ellos con un marcado carácter popular y lustros de suculenta historia. Tradicionalmente, estos establecimientos se nutrían de la dinámica vida comercial y vecinal diurna del barrio, que aseguraba la clientela a la hora del desayuno, el aperitivo y la comida. Ahora bien, al llegar la noche la oferta gastronómica del barrio era más bien escasa: muchos locales cerraban y a menudo los propios vecinos preferían cenar en otras zonas más animadas de la ciudad. 

 

No obstante, desde hace un par de años el panorama nocturno ha cambiado radicalmente: un ramillete de nuevos cafés y restaurantes recién establecidos en Sant Antoni han situado sus mesas, barras y terrazas entre las más concurridas de la ciudad, frecuentadas por un público joven y cosmopolita. 

 

Chefs catalanes de prestigio como los hermanos Ferran y Albert Adrià o Jordi Vilà han desembarcado en la zona aportando su pedigrí, aunque también lo han hecho jóvenes cocineros llegados de países tan dispares como Suecia, Vietnam, Italia o Argentina, que aportan su entusiasmo e innovadoras propuestas a la imparable movida culinaria del barrio. Por otra parte, lejos de quedar arrinconados, los establecimientos de toda la vida se han beneficiado de este impulso y han ampliado su número de incondicionales. 

 

Te invitamos a saborear esta exitosa mezcla en distintos momentos del día.

 

 

 

Desayunos para todos los gustos

 

Para empezar bien la jornada y la inmersión en el barrio, los más madrugadores pueden acercarse a desayunar –a partir de las 7 de la mañana de lunes a viernes– a cualquiera de los tres bares del Mercat de Sant Antoni, ubicado en una carpa en la Ronda de Sant Antoni entre Urgell y Villarroel mientras duren las obras de remodelación integral del edificio histórico. Aunque este recinto provisional es bastante más reducido, los tenderos mantienen el espíritu, la calidad y la tradición del antiguo. Algo fácilmente comprobable sin siquiera moverse de la barra o bien dando un paseo por las paradas, donde adquieren la materia prima –además de algún que otro truco culinario– no sólo los vecinos, sino los responsables de cocina de algunos de los mejores restaurantes de la zona.  

 

Otra fórmula infalible de integración mañanera es tomarse el café y la pasta o bocata en el Bar Mañé, en la confluencia entre Floridablanca y Comte Borrell. Sus mesas en la calle resultan un aparador estratégico para ver y ser visto, mientras que las interiores permiten disfrutar del encanto de un espacio con solera.

 

De reciente apertura es el Café Cometa (Parlament, 20), hermano pequeño del Cosmo, que sirve zumos, café recién tostado y desayunos en un ambiente moderno y de diseño.

 

Si apetece un bocado más contundente, desde hace unos meses Casa Lucio (en Viladomat con Tamarit) ha sumado a su consolidada trayectoria sirviendo aperitivos y comidas una propuesta tentadora: los desayunos de cuchara y tenedor. Los prepara con su característico buen hacer Maribel, al frente de la cocina de esta bodega chic arraigada al barrio hace 15 años. Un local acogedor desde la barra al pequeño comedor, cuyo éxito se basa en la combinación de platillos tradicionales revisados y unas 55 referencias de vinos cuidadosamente seleccionados por Lucio, propietario y cara visible del negocio.  

 

 

Otro concepto que está triunfando es el brunch (algo así como un desayuno tardío muy popular en los países anglosajones) del Café Federal, abierto hace unos años por unos australianos y que ocupa una casita de tres plantas en la esquina de Borrell y Parlament. Huevos camperos con queso, bacon o tostadas, bruschettas, zumos naturales y bollería fresca son algunas de las opciones desde las 8 h (9 h los domingos) hasta las 14 h. A partir de esa hora, la carta cambia y da paso a hamburguesas, ensaladas y sandwiches, sin olvidar la repostería casera. La mesa "comunitaria" de su planta baja, sus "ventanas-asiento" y la azotea ajardinada son los espacios más solicitados entre las legiones de veinteañeros y treintañeros de cualquier lugar del mundo asiduos a este local trendy donde los haya con cocina abierta de forma casi continua los siete días de la semana.  

 

 

 

El revival del aperitivo 

 

Como en toda Barcelona, en Sant Antoni ha resurgido con fuerza una tradición que, aunque jamás dejó de existir, parece haber adquirido ahora categoría de ritual: la hora del vermut, no sólo los domingos a mediodía, sino también los anocheceres entre semana, después del trabajo. Dos lugares clásicos para tomar el aperitivo, muy ligados al tradicional paseo por el mercado dominical de libros y revistas viejos, son el Bar Ramon (en Borrell con Tamarit) y Amigó (en una esquina de Urgell con Tamarit), cuyas tapas tienen merecida fama. Muy cerca de este último, en Urgell 5 abrió hace medio año en un antiguo almacén de muebles Dai Mo!, un restaurante que apuesta por la cocina de fusión. Regentado por Vanni, italiano procedente de la región de Emilia-Romagna aunque afincado en el barrio desde hace casi una década, utiliza siempre productos frescos del Mercat de Sant Antoni y por supuesto especialidades de su pueblo, Mirandola, cerca de Módena. Pues bien, aunque su punto fuerte es una excelente pasta casera con recetas de su mamma que se puede degustar a mediodía o por la noche, está funcionando magníficamente su propuesta de aperitivo vespertino típico del norte de Italia: Spritz (a base de vino blanco seco y agua con gas), caña, vermut o copa de vino acompañado por las tapas habituales de esa región. El mejor momento para probarlo es un jueves entre 20 y 22.30 h, ya que por el precio de la bebida tienes barra libre de comida.  

 

Por otra parte, en la bodega Vinito (en Parlament, junto al pasaje Calders) se puede saborear un vermut a partir de 1,5 € o una copa de vino entre los 2 y los 3 €. Con suerte se puede conseguir un taburete, aunque lo habitual es tomarlo de pie.

 

 

 

Comer como en casa

 

Uno de los mejores sitios para comer casero es Els Ocellets, todo un clásico en la Ronda Sant Pau casi con Parlament, regentado por la misma familia desde 1984 (aunque todo el local se renovó en 2005). A mediodía tienen un menú muy asequible (7,90 € sin bebida ni café) y su carta ofrece platos tradicionales catalanes sin renunciar a las nuevas tendencias. De un estilo totalmente distinto a los dos anteriores aunque compartiendo su apuesta por los productos frescos de primera calidad merece una mención especial la Bodega Sepúlveda (ubicada en la calle del mismo nombre, entre Casanova y Muntaner), que este año celebra su 60 aniversario. Con sucesivas generaciones de la familia Solà al frente, ha permanecido prácticamente imperturbable al paso del tiempo y ajena a las modas. Sus apetecibles tapas y guisos (desde los tradicionales cap i pota, garbanzos y albóndigas a los sorprendentes huevos fritos con bigotes de bogavante) siguen siendo sus mejores bazas tanto para comer como para cenar.  

 

 

 

Un dulce capricho a media tarde

 

Entre abril y octubre (sobre todo las tardes calurosas) es habitual que un tumulto de gente inunde un trecho de la calle Parlament casi tocando la Ronda Sant Pau. Son los adictos a los helados, horchatas y granizados de la Heladería Sirvent (toda una institución en el barrio, concretamente desde los años 40 del siglo pasado), vecinos de Sant Antoni de distintas generaciones que saborean ávidamente sus consumiciones a las puertas del establecimiento o esperan su turno para hacerse con ellas. En los meses de noviembre y diciembre el establecimiento causa el mismo furor popular por sus turrones y mazapanes. 

Pero la principal novedad de la que deben tomar nota los golosos es Zucherhaus, una pastelería que a primera vista puede pasar desapercibida ya que conserva el antiguo rótulo de la peluquería que fue. Hace sólo unos meses que su flamante propietaria transformó totalmente el interior de este pequeño espacio en una esquina de Parlament con Viladomat para vender las riquísimas tartas, bizcochos y dulces que ella misma elabora.  

 

 

La noche es de los nuevos 

 

La actual década ha brindado a Sant Antoni un abanico de posibilidades para salir a cenar sin moverse del barrio inconcebibles hace únicamente un par de años.

 

Para un tentempié antes o después de una sesión de cine (están muy cerca de la sala Urgell y la Renoir Floridablanca), triunfan dos locales especializados en empanadas "a la argentina": Rekons (la antigua granja Canigó, en la esquina Floridablanca con Urgell), también extremadamente concurrida las mañanas y mediodías del fin de semana, y Laurel, en Floridablanca casi tocando Villarroel, un referente desde hace años. En la misma zona, vale la pena acercarse a la Fàbrica Moritz, que tras casi una década de obras, reabrió hace algún tiempo, convertida en un espectacular centro gastronómico y de ocio. En la planta baja se encuentra el extenso bar-restaurante, que aunque funciona todo el día alcanza su punto álgido al caer la noche. Bajo la batuta del chef de Alkimia, Jordi Vilà, conforman su carta 28 apartados de bocados, desde tapas a salchichas, a combinar por supuesto con cerveza, pero también con una amplia carta de vinos. 

 

En un rincón lleno de encanto en un extremo opuesto del barrio, el pasaje Calders, se ubica desde marzo de 2011 uno de los locales de nuevo cuño con más éxito: el Bar Calders, cuya apetecible terraza suele estar abarrotada las tardes y noches (y también los mediodías de fines de semana, ya que de lunes a viernes sólo abren a partir de las 17 h). Tampoco desmerece su diminuto y bullicioso interior de estilo mediterráneo, que en nada se asemeja al Paloma, el bar un pelín tétrico que ocupaba anteriormente este espacio. Al margen de su atractiva ubicación y atmósfera, los tres socios del Calders han logrado "enganchar" a un público de lo más variopinto por una oferta gastronómica que incluye platillos hechos con ingredientes de calidad y buenas dosis de imaginación. Por poner algunos ejemplos, su pizzeta de inspiración japonesa, su pulpo con mayonesa de olivada o sus carquinyolis de jengibre y especias ayurvédicas. Sin olvidar sus Platos del Exilio (especialidades mexicanas que constituyen un guiño al escritor Pere Calders, que da nombre al lugar) y su amplísima carta de vermuts, vinos, cervezas (muchas de ellas artesanas), cócteles y gin-tonics (nada menos que 25 referencias).  

 

 

En una parte más alejada del mercado pero que aún forma parte del barrio, en Tamarit con Rocafort, se halla otro local de moda, el Lolita Tapería (en su etapa anterior Inòpia, del actual propietario, Joan Martínez, asociado entonces al hermano de Ferran Adrià). La cocina da a la barra y prácticamente a la calle, la mejor manera de comprobar que sus afamados bocatas y tapas (desde las clásicas croquetas o tortilla a ensaladas creativas) no tienen trampa ni cartón.  

 

Muy cerca, en el Paral·lel, se ubica Tickets, la nueva aventura gastronómica de Ferran y Albert Adrià, en esta ocasión asociados con los hermanos Iglesias del restaurante Rías de Galicia. Se trata de un espacio espectacular con seis barras que conforman otros tantos ambientes y temática gastronómica: La Presumida (especializada en productos del mar), La Estrella (dedicada a la cerveza), El Camarote de los Marx (un homenaje a la Barcelona más canallesca), Nostromo 180286 (de estética futurista, donde se sirven las xuxis, creativas delicias que se comen con los dedos), El Garatge (donde el pà amb tomàquet y los productos a la brasa son las principales propuestas) y La Dolça (la de las tapas dulces). Sólo reservan a través de su página web con un máximo de 2 meses de antelación. 

 

 

En cualquiera de los establecimientos mencionados en este apartado se pueden tomar unas copas tras la cena, aunque si se quiere prolongar la velada las mejores opciones son el XIX (esquina de Rocafort con Tamarit), un nuevo clásico de la noche barcelonesa por sus gin-tonics y su legión de seguidores treintañeros. Por último, el Bar Prize, de estética ciertamente peculiar y todo un referente para los noctámbulos de Sant Antoni gracias, entre otras muchas cosas, a sus más de 20 años animando las noches del barrio, es una opción más que recomendable si vamos en busca de las primeras copas. Una de las novedades de este espacio, que se caracteriza por ser un centro de socialización frecuentado tanto por los vecinos de la zona como por noctámbulos de otros barrios atraídos por el repentino auge de Sant Antoni, es su flamante piano, adquirido recientemente y que se abre todas las tardes para que cualquiera pueda tocarlo. Prize es, sin duda, un buen ejemplo de que los clásicos de este barrio tan fascinante como sorprendente, vivo y cambiante, conviven en armonía (y de hecho, lo hacen) con las propuestas más actuales. Todos ellos, nuevo y veteranos, con un objetivo común: trasladar al interior de sus locales ese espíritu "de barrio", cercano y cálido, que desde hace décadas caracteriza a Sant Antoni

 

 

Los más exóticos del barrio

 

Sin contar con algunos restaurantes chinos que afloraron en los años 80, Rincón Persa (en Floridablanca, entre Viladomat y Borrell) fue el primero de los restaurantes asiáticos que se estableció en el barrio en la década de los 90 y se ha consolidado como uno de los más originales y aclamados. Entre sus entrantes destacan sus platillos a base de berenjena y garbanzos, mientras que los segundos más populares son los kababs (brochetas de distintos tipos de carne con su correspondiente guarnición) y los polós (especialidades de arroz). Aquellos que dispongan de un presupuesto más holgado pueden darse el capricho de degustar un auténtico caviar iraní. A tener en cuenta: su menú vegetariano y sus postres artesanos (pastelitos de frutos secos y helados de menta, violeta o pétalos de rosa).

 

Por su parte, el vietnamita Pho Bar (en Sepúlveda, entre Casanova y Villarroel), con sus dos plantas de estética zen, es una de las últimas incorporaciones foráneas al barrio (empezó su andadura en septiembre de 2010). Su chef y propietaria, Hai Nguyen, se esmera en la ardua tarea de conseguir en Barcelona los ingredientes necesarios para preparar el plato estrella de la cocina del restaurante y también de su país: la sabrosa sopa Pho, elaborada a base de hierbas frescas, verdura y en algunos casos, carne. Otras de sus especialidades con mayor aceptación son los rollitos de primavera crujientes (con carne picada, verduras y vermicelli) y los de verano (frescos, con Bún, carne, gambas, lechuga, zanahoria y cilantro envueltos en una hoja de harina de arroz). El helado de aguacate o el flan de hierba de limón son dos de los postres más llamativos de su carta. A mediodía ofrece un menú por 9,95 euros. Bastante cerca (en Villarroel entre Floridablanca y Sepúlveda) se encuentra otro exquisito recién llegado al barrio: Pappa Sven, el único restaurante sueco de toda la ciudad. Frecuentado tanto por locales como por extranjeros, sobre todo nórdicos, resulta especialmente agradable de noche, aunque a mediodía sale más económico. De la mano de su fundadora y cocinera, Nina Olsson, descubrimos unas sabrosas albóndigas que nada tienen que ver con las de Ikea, además de otros platos típicos escandinavos como el reno, los arenques y el salmón y cuando es temporada, el alce o el cangrejo. Los miércoles por la tarde/noche ofrecen tapas suecas por un euro, lo que constituye una excelente oportunidad para introducirse en la gastronomía de ese país. 

 

 

 

Vamos de tiendas

 

En la calle Viladomat encontramos dos tiendas fantásticas dedicadas a la decoración y recuperación de muebles vintage. Valnot (nº30) se dedica al reciclaje y restauración de muebles vintage, y también es un taller donde se recuperan, reciclan y restauran las piezas. Si tienes algún objeto que quieras recuperar, darle un mimo y restaurarlo para volver a disfrutar de su belleza, Valnot es tu sitio. Un poco antes, en el nº9, El Recibidor ofrece a los visitantes un showroom de 120m2 donde exponen objetos y mobiliario vintage, así como piezas originales. Todo está a la venta y se puede alquilar. 

 

 

Las galerías de la calle Aldana, punto de encuentro de la gauche divine barcelonesa en los años 60, llevaban años tristemente abandonadas y olvidadas por el paso del tiempo. Hasta que un grupo de jóvenes emprendedores decidieron recuperarlas para el uso y disfrute de los vecinos del barrio. Primero alquilaron y renovaron el Bar Olympia, llamado así en homenaje al Teatro Olympia Circo que se ubicó en ese mismo lugar entre 1924 y 1947 y ocupaba toda la manzana. Más tarde montaron con éxito el primer Olympia Market, conviertiendo las galerías en un improvisado mercadillo de ropa vintage, discos, fotografía, arte, bisutería y carpintería. Hoy las Galerías Olimpia son un dinamizador de la vida social y cultural de Sant Antoni. Se puede acceder a ellas tanto por la calle Aldana como por la Ronda Sant Pau.

 

 

 

Directorio 

 

Mercat Provisional de Sant Antoni. Ronda de Sant Antoni entre Urgell y Villarroel. T. 93 423 42 87.

Bar Mañé. Comte Borrell, 91. T. 93 325 66 84.

Bodega Casa Lucio. Viladomat, 59. T. 93 424 44 01.

Café Federal. Parlament, 39. T. 93 187 36 07. www.federalcafe.es

Cafè Cometa. Parlament, 20. T. 93 007 32 03.

Galerías Olympia. Aldana, 11 y Ronda de Sant Pau, 19.

Bar Ramón. Comte Borrell, 81. T. 93 325 02 83. www.barramon.com

Bar Amigó. Tamarit 181. T. 93 325 30 91. 

Bar Restaurante Dai Mo! Comte d’Urgell 5. T. 610 697 529. 

Bodega Vinito. Parlament, 27.  T. 93 442 96 57. 

Tarannà Cafè. Viladomat, 23. 93 106 11 93. www.tarannacafe.com

Restaurant Els Ocellets. Ronda Sant Pau, 55. T. 93 441 10 46. www.elsocellets.com

Bodega Sepúlveda/Can Solà. Sepúlveda 173, bis. T. 93 323 59 44. 

Heladería Sirvent. Parlament, 56. T. 93 441 27 20. www.turronessirvent.co

Zuckerhaus Pastelería. Parlament, 17. T. 677 623 847. 

Rekons (Antigua Granja Canigó). Urgell, 32. T. 93 424 63 83. www.rekons.org

Bar El Laurel. Floridablanca 140. T. 93 325 62 92. 

Fàbrica Moritz. Ronda Sant Antoni 39-43. T. 93 426 00 50. 

Bar Calders. Parlament, 25. T. 93 329 93 49.  

Valnot. Viladomat, 30. T. 93 531 41 79. valnotbcn.blogspot.com.es

El Recibidor. Viladomat, 9. T. 93 530 42 21.  www.elrecibidor.com

Lolita Tapería. Tamarit, 104. T. 93 424 52 31. www.lolitataperia.com

Restaurant Tickets. Avinguda Paral·lel 164. www.ticketsbar.es 

XIX Bar. Rocafort, 19. T. 93 423 43 14. www.xixbar.com 

Bar Prize. Floridablanca 130. 

Restaurante Rincón Persa. Floridablanca 85. T. 93 425 59 96. www.rinconpersa.com 

Pho Bar. Sepúlveda 159. T. 93 451 91 87. www.myphobar.com

Restaurante Pappa Sven. Villarroel, 22. T. 93 292 82 39. www.pappasven.es.