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La calle más corta de Barcelona

L'Anisadeta se recorre con un par de pasos pero la historia de esta pequeña calle proviene del siglo X.

Es de esas calles que no llaman la atención. De las que puedes recorrer mil veces y no darte cuenta de la magia que desprenden. Y, lo más posible, es que nunca nadie se haya parado a buscar su nombre ni su placa, excepto los que viven ahí. 

 

Así es la calle más corta de Barcelona, unos pocos metros que se cruzan en cuestión de segundos. Así es la calle L'Anisadeta, camuflada en un rincón de la plaza de la Basílica de Santa María del Mar. Su escasa longitud la hacen insignificante si lo comparamos con los 13 kilómetros de la Gran Vía, que es la más larga de la ciudad. De hecho, en muchos mapas oficiales ni siquiera aparece. 

 

Según los cronistas, el nombre de esta calle proviene de una pequeña taberna llamada Nisadeta del siglo X. Este era un local famoso porque servía anís con el que se refrescaban los pescadores y trabajadores del puerto. Antiguamente había sido más larga pero con los años y algunos desastres históricos, dejó de serlo. La taberna Nisadeta desapareció durante el siglo XIX cuando fue trasladada a una de las barracas adosadas al muro de Santa María del Mar frente al Fossar de les Moreres. 

 

Un par de metros con dos placas son lo único que identifican esta calle que todavía permite cabida para un restaurante y un edificio residencial.