Descubre Sarrià | La ciudad enBarcelona| Guía del Ocio y Cultura de Barcelona
Plaça de Sarrià (@Oliver Bonjoch)

Descubre Sarrià

Sarrià es un barrio atípico. Señorial, eminentemente residencial, que ofrece mucho más de lo que aparenta.

Sarrià es un barrio atípico. Señorial, eminentemente residencial, poco atractivo a simple vista para dejarse atrapar por sus redes y encantos. Sin embargo, ofrece mucho más de lo que aparenta. Ahora, cuando más aprieta el invierno, es el mejor momento para descubrirlo.

 

Cuesta dejarse ver por allí, y más si uno vive alejado del radio de acción. Salvo clásicos sempiternos de visita obligada como el Bar Tomás o la pastelería Foix, nadie identifica el lugar como un cónclave de locales apetitosos por descubrir. Nada más lejos de la realidad.

 

A lo largo de una de sus arterias principales, Major de Sarrià, coexisten algunos locales, nuevos y veteranos, que bien merecen una especial atención, como ocurre con El Canalla (nº 95), un moderno bar de tapas, deudor de esa mezcla de tradición y nostalgia de los bistrós de París o Nueva York de los años 50. Imprescindible degustar un vermut a base de ostras, la burrata con tomate, las alitas de pollo deshuesadas, las berenjenas a la miel o los tacos de filete con foie. El local también funciona como excelente gintoniquería para tomar esa última copa antes de dar carpetazo al día. 

 

 

Otro de sus grandes atractivos es la terraza en plena plaza de Sarrià que comparte con su restaurante hermano, Santana, si bien este último ofrece una carta menos desenfadada, proponiendo platos algo más elaborados, entre los que cabría destacar, sin ningún género de duda, los huevos poché con puré de patatas natural, las hamburguesas de carne ecológica, los chuletones Nebraska, las judías de Santa Pau con calamarcitos, los tartares, los mejillones al carbón, o una de sus especialidades, los arroces. Santana está situado en Can Margenat, un edificio de estilo gótico que data del siglo XIV, convenientemente remodelado y que albergó durante los últimos años una agencia de viajes. El local, sobrio y elegante, destaca por sus tres áreas diferenciadas. Así, un primer espacio que recuerda a una bodega es el entorno ideal para tapear y degustar distintos platillos. Si por el contrario se desea optar por una cena más copiosa, se puede compartir la gran mesa central o ser ubicados en la zona habilitada como restaurante más tradicional y clásico. Por último, destaca la mesa reservada dentro de la misma cocina para que el comensal (o grupo reducido de comensales) pueda gozar de un ágape entre pucheros y recibiendo una atención personalísima por parte del chef y de su equipo.

 

El Clandestino (Jaume Piquet, 1), en el que Albert Ortiz ofrecía, mucho antes de comenzar su nueva andadura profesional al reconvertir un restaurante de menús de mediodía en un local cuyo leitmotiv es lograr, tanto de día como de noche, la plena satisfacción del cliente, ofreciendo una cocina de gran calidad sin excesivas estridencias –lo que sus responsables denominan “cocina clásica mimada”. Sabores de siempre que no pierden su esencia y a su vez, parecen novísimos. Muy recomendables las galtas de cerdo ibérico de bellota estofada, el hígado de pato con salteado de setas, el morro de bacalao “a la llauna” con judías del “ganxet”, las albóndigas con setas o el rabo de toro. 

 

 

De vez en cuando a todos nos gusta darnos un capricho y optar por un tipo de comida mucho más glamurosa y sofisticada a un precio que no sea desproporcionado y rompa nuestro equilibrio monetario. Esta posibilidad es del todo factible en el Gouthier (Mañé i Flaquer, 8), cuyo principal argumento es la acertada combinación de deli-shop y restaurante especializado en ostras. Como acompañamiento se pueden degustar otras propuestas igualmente recomendables como los ahumados Carpier, las conservas de gran calidad y algunos platillos como el magret de pato con foie, los muslitos de codorniz con habitas baby, los tacos de salmón con piñones y cardamomo o el carpaccio de vieira Rollinger. Asimismo la carta contiene una gran variedad de referencias vinícolas y de champagnes de perfecto maridaje con las ostras. De noche es un lugar casi mágico y de visita obligada, ideal si quieres sorprender a tu pareja (es conocido el poder afrodisíaco de las ostras) o disfrutar en grupo de una cena exquisita. Otro de los activos del Gouthier es la posibilidad de llevarte a casa la mayoría de productos, incluidas las ostras.  

 

 

Cómo llegar: Coge la línea 6 desde Plaça Catalunya (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) y son 12 minutos de trayecto hasta la estación de Sarrià, en la zona 1. www.fgc.cat